T/Andreina Pinzon
En medio de las complejas coberturas de calle y las emergencias que sacuden el día a día, el periodismo a veces logra capturar destellos de profunda humanidad. Durante una transmisión en vivo para el espacio 360 en Directo, el periodista Boris Castellanos sostuvo un emotivo y revelador encuentro con un veterano funcionario de Protección Civil, cuyas palabras completas durante la entrevista dejan al descubierto una reflexión profunda sobre el dolor, la fe inquebrantable y el deber humano.
Con una trayectoria de 40 años de servicio entregados a Protección Civil y a sus 62 años de edad, este rescatista no solo encarna el espíritu del deber, sino también una resiliencia espiritual única frente a las pruebas más duras de la existencia y los riesgos del oficio.
La fe como escudo ante el desgaste y la duda
Consultado sobre cómo logra mantenerse firme ante el desgaste físico y la presión de la labor humanitaria, el funcionario atribuyó toda su fortaleza a una convicción absoluta:
«Dios es tan grande que me ha dado la fortaleza de no sentir ningún tipo de malestar… Me decían en mi casa: ‘¿Cómo te vas a ir con el dolor que tú tienes en los pies?’. Y yo lo único que decía: ‘Mis hermanos, el problema de ellos es más grande que el mío’.»
Lejos de los reflectores, su historia personal está marcada por pruebas severas que fortalecieron su espíritu. Durante la entrevista, compartió conmovido cómo uno de sus hijos —quien hoy se desempeña como médico terapeuta— enfrentó y venció el cáncer: “Yo creo en Dios. Tengo un hijo que hoy vive, un hijo con cáncer que hoy vive y está aquí… ¿Se curó? Sí, sí, por supuesto”.
Asimismo, confesó los retos físicos de su propio cuerpo y cómo la fe disipa cualquier dolencia: «Yo tengo un problema en los nervios de mis pies, y yo decía: ‘Me pongo las botas, no me las pongo’. Pero sabes algo: Dios es tan grande que me ha dado la fortaleza de no sentir ningún tipo de malestar. Aquí el único protagonista de todo esto es Dios, hermano».
Jamás pensé salir nuevamente a una emergencia
Con la madurez que otorgan cuatro décadas de servicio, el rescatista confesó que a lo largo de su carrera se ha enfrentado a escenarios críticos donde el peligro era inminente, admitiendo con franqueza: «Jamás y nunca en mi vida pensé que iba a salir nuevamente a una emergencia. Nunca, jamás y nunca. Pero Dios me dio la oportunidad nuevamente, y aquí sigo estando con Dios y abrazado con Dios».
Para el veterano, su aprendizaje ha sido profundamente espiritual y de agradecimiento hacia la labor periodística: «Mil bendiciones, porque sin ustedes en verdad no pudiesen llegar todas las informaciónes que son necesarias, pero mi aprendizaje es espiritual… muy espiritual».
Un mensaje que trasciende la pantalla
El reportaje capturado por Boris Castellanos se ha convertido en un fenómeno de reflexión en las plataformas digitales. En un contexto donde la desesperanza y las dificultades cotidianas suelen ganar terreno, este testimonio recuerda que detrás de cada uniforme naranja y cada casco de protección hay hombres y mujeres moldeados por una fe profunda, un compromiso inquebrantable con la vida y un profundo amor por el prójimo.



