T/Longina Tovar

El 24 de junio de 2026, la tierra rugió con una furia inédita en La Guaira y en el norte de Venezuela. Dos terremotos consecutivos, de magnitudes 7.2 y 7.5, sacudieron el eje centro-norte del país con apenas 39 segundos de diferencia . El primero golpeó a las 6:04 p. m., y antes de que los escombros dejaran de caer, el segundo llegó para terminar de derribar lo que quedaba en pie. Ese día, el suelo se movió bajo los pies de más de 10 millones de personas y todo cambió para siempre.

La Guaira: el suelo se volvió líquido

Los sismólogos lo explican con crudeza: no fue un terremoto, fueron dos. Y en apenas medio minuto. El doblete, como ya se le conoce en los informes técnicos, ocurrió en una zona de fallas geológicas complejas, donde las placas tectónicas acumulan tensión durante décadas y la liberan en segundos. Pero no solo fueron los movimientos. En sectores como La Guaira y Caraballeda, el fenómeno de licuefacción de suelos —cuando la tierra saturada de agua pierde su resistencia y se comporta como un líquido— agravó el colapso de edificaciones. Muchas de esas estructuras se construyeron sobre terrenos que, pese a los estudios previos, no estaban preparados para una doble sacudida de esta magnitud.

Una tragedia anunciada a medias

Las autoridades admitieron que existían protocolos y estudios para garantizar la estabilidad de edificios en suelos complejos. Pero nadie, ni los mejores modelos predictivos, anticipó el impacto simultáneo de dos sismos de esa potencia. El primero fue inesperado; el segundo, demoledor. La infraestructura no resistió: 190 edificios colapsaron por completo y otros 856 sufrieron daños severos . La «Zona Cero» se concentró en La Guaira, pero Caracas, Miranda, Carabobo y Aragua también sintieron el golpe .

El despliegue del Gobierno: 30.989 efectivos y 107 campamentos

La respuesta del Estado fue inmediata, según los balances oficiales. El gobierno de la presidenta Delcy Rodríguez activó el Estado Mayor y desplegó 30.989 efectivos civiles y militares, que trabajaron junto a 31.745 voluntarios . Las labores de búsqueda y rescate —muchas de ellas con equipos internacionales de México, Jordania, Suiza y España— se extendieron durante semanas, con jornadas ininterrumpidas que arrancaban a las 4 de la madrugada y se alargaban hasta pasada la medianoche.

Los campamentos transitorios se convirtieron en el hogar temporal de 23.335 personas, distribuidas en 107 refugios habilitados en Caracas, La Guaira, Miranda y Aragua, con una capacidad instalada para 28.171 personas . El último balance indica que 128.324 familias han recibido atención humanitaria: distribución de 10.964 toneladas de alimentos, 44.5 millones de litros de agua y 44.298 pacientes atendidos en los módulos de salud desplegados en los refugios .

 

El renacer de La Guaira: reconstrucción y dudas

En medio de la devastación, el gobierno presentó el plan «Venezuela Renace», una hoja de ruta que contempla la reconstrucción de La Guaira y otras zonas afectadas. Las autoridades proyectan entregar 4.000 viviendas este año y más de 10.000 soluciones habitacionales para 2027, mediante la culminación de edificaciones pendientes, compras en el mercado secundario y reformas a la Ley de Arrendamiento. Sin embargo, la magnitud de la tragedia es abrumadora: se necesitarían unas 25.000 viviendas nuevas para cubrir la demanda generada por el desastre .

El problema no es solo construir, sino dónde hacerlo. La licuefacción de suelos en áreas como Caraballeda y Macuto ha obligado a replantear la zonificación urbana y a estudiar con lupa cada metro de terreno antes de poner un ladrillo sobre otro.

 

Ayuda internacional y protocolos forenses

Desde el primer día, la comunidad internacional respondió. Más de 30 países enviaron brigadas de rescate, perros de búsqueda, hospitales de campaña y suministros. México, España, Suiza, Estados Unidos, Qatar, China y la Unión Europea movilizaron recursos que marcaron la diferencia en las primeras 72 horas. La ONU, a través de su coordinador residente Gianluca Rampolla, desplegó equipos especializados y 68 toneladas de suministros, y lanzó un llamamiento por 52 millones de dólares para fortalecer la atención en salud, nutrición y protección infantil.

En lo forense, el Estado estableció un protocolo de identificación de víctimas que incluye pruebas de ADN para familiares de desaparecidos. El objetivo es brindar certeza y paz a las familias. Sin embargo, el número oficial de desaparecidos aun no ha sido publicado. La iniciativa ciudadana «Desaparecidos Terremoto Venezuela» supera los 29.000 registros , y cifras no confirmadas de la ONU elevan esa cifra hasta los 50.000.

 

Cementerio no una fosa común

En La Guaira se han abierto nuevas fosas para enterrar a víctimas que no han podido ser identificadas. Pero no se trata de una fosa común, según aclaran las autoridades. Se trata de un espacio de inhumación temporal y digna, donde los cuerpos se mantienen con identificación parcial y se preserva la posibilidad de futuras exhumaciones. El protocolo forense insiste en que ningún cuerpo será enterrado sin haberse agotado las vías de identificación.

 

Reconocimiento a los héroes nacionales

En medio de la tragedia, también surgieron historias de heroísmo. Los rescatistas —muchos de ellos voluntarios, bomberos, ingenieros, vecinos— trabajaron sin guantes ni protección, removiendo escombros con las manos para salvar vidas. Los gobiernos regionales, la empresa privada y las ONG se organizaron en mesas de trabajo para coordinar la atención en los campamentos. El gremio camionero transportó ayuda sin descanso. Las Boticas Comunales distribuyeron medicamentos. Y los equipos de psicología desplegaron primeros auxilios emocionales para aliviar el trauma de los damnificados.

El doblete sísmico deja un saldo doloroso y una herida abierta que tardará años en cerrar. Pero también reveló una lección: que en medio del colapso, la solidaridad sigue siendo la mayor fortaleza de un pueblo que se niega a rendirse.

360/DRR

Longina Tovar Publicado: 24/07/2026, 1:28 PM
http://360endirecto.com