El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría enfrentar un desacato legal al desconocer una orden judicial que bloquea las deportaciones bajo una ley de inmigración de tiempos de guerra. Este jueves, el magistrado federal James Boasberg celebró una audiencia en Washington para determinar si el gobierno ha cumplido con sus órdenes o actuado de manera inapropiada.
El Gobierno solicitó a la Corte Suprema que anule esta orden y permita reanudar los vuelos de expulsión utilizando la ley de enemigos extranjeros, una norma del siglo XVIII que solo se usó en guerras anteriores. Según Boasberg, la administración podría haber «actuado de mala fe», ya que tenía conocimiento de una audiencia judicial programada para el 15 de marzo con el fin de bloquear las expulsiones.
Durante la audiencia, el juez preguntó a los abogados de Trump por qué no detuvieron las deportaciones. El fiscal general adjunto, Drew Ensign, argumentó que desconoce los «detalles operativos» de las deportaciones, mientras que el Departamento de Justicia sostiene que los aviones ya estaban en ruta hacia El Salvador cuando emitieron la orden judicial.
«Si realmente creyeran que todo lo que hicieron ese día era legal, no habrían actuado así,» señaló Boasberg. El juez planea emitir un fallo la próxima semana sobre cómo proceder y tiene pruebas de que varios venezolanos expulsados afirman que no tienen vínculos con el Tren de Aragua, no cometieron delitos y sufren persecución por sus tatuajes.
Cabe destacar que la ley de enemigos extranjeros invocaron el 14 de marzo, pero no se hizo pública hasta el día siguiente, cuando las deportaciones ya avanzaban.
Fuente: VTV
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