El panorama deportivo de Canadá experimenta un giro histórico. Con la inauguración de la Copa del Mundo 2026 en suelo canadiense, el país no solo celebra su primer partido del torneo frente a Bosnia-Herzegovina en Toronto, sino la consolidación definitiva del soccer en un territorio históricamente dominado por el hockey sobre hielo y el béisbol.
Especialistas, entrenadores y aficionados locales confirman que, tras la participación del país en el Mundial de 2022, el interés por este deporte se ha disparado de forma exponencial. El auge es especialmente visible en las categorías juveniles y torneos escolares, los cuales registran niveles de inscripción sin precedentes. Coorganizar la máxima cita del balompié junto a México y Estados Unidos promete marcar un antes y un después en la cultura de la nación norteamericana, impulsando la disciplina hacia una masificación irreversible.
El respaldo de toda una nación
El seleccionador nacional, Jesse Marsch, describió la atmósfera previa al debut como una «enorme ilusión ante una cita con la historia». Esta expectativa se materializó en las calles de Toronto, donde una multitud vestida de rojo tomó el centro de la ciudad con cánticos y banderas desde tempranas horas.
El apoyo al combinado local escaló hasta el más alto nivel político. Minutos antes del pitazo inicial, el primer ministro canadiense, Mark Carney, publicó un enérgico mensaje de unidad a través de sus canales oficiales: «El primer Mundial en Canadá comienza ahora, en Toronto. Selección de Canadá, todo el país está a vuestro lado y lo estará hasta el pitido final».
Identidad nacional y música en el Toronto Stadium
Aunque la competencia arrancó formalmente el jueves en Ciudad de México, Toronto inauguró su cartelera de 13 partidos asignados con una ceremonia propia que llenó de color el Toronto Stadium. El espectáculo visual incluyó coreografías inspiradas en el trofeo de la FIFA, proyecciones de luces y fuegos artificiales.
El show musical estuvo diseñado para rendir tributo a la historia del país y a sus pueblos originarios, combinando talento local e internacional:
Alessia Cara: Abrió la gala con una puesta en escena acompañada de marionetas gigantes de la fauna emblemática canadiense.
Vegedream y Michael Bublé: El rapero francés y el célebre crooner canadiense aportaron diversidad de géneros, este último interpretando «Bring it on home to me».
Alanis Morissette: La icónica cantautora fue la encargada de entonar el himno nacional de Canadá, cerrando los actos protocolares tras la interpretación del himno de Bosnia-Herzegovina a cargo del violinista Aleksandar Gajic.
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