La organización pacifista CODEPINK y el Partido Socialista Estadounidense (PSL) condenaron este martes las recientes amenazas del presidente Donald Trump contra Venezuela. En su declaración «Venezuela no es propiedad de Estados Unidos», CODEPINK calificó el anuncio de un bloqueo naval y petrolero como un acto de guerra y una violación al derecho internacional, denunciando que estas medidas buscan imponer un castigo colectivo para forzar la sumisión del país.

Denuncian pretensiones de saqueo de recursos

     Para estas organizaciones, la exigencia de Washington de que Venezuela «devuelva» petróleo y activos revela que el verdadero objetivo es el saqueo de los recursos naturales. CODEPINK subrayó que Venezuela no ha robado nada, sino que ejerce su derecho soberano a controlar su economía y evitar que corporaciones estadounidenses dominen su territorio.

 

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    Según el comunicado, esta postura refleja una visión neocolonial que trata a América Latina como una simple zona de extracción, además, alerta que designar al Gobierno venezolano como una “organización terrorista” es un abuso del poder ejecutivo para eludir al Congreso y fabricar una cobertura legal para una acción militar.

    Asimismo, las organizaciones señalaron que la administración estadounidense utiliza temas como el narcotráfico y la migración como pretextos para la agresión, ocultando que las propias sanciones han bloqueado el acceso a alimentos, medicinas y combustible.

El hambre como arma de guerra

     El comunicado recuerda que Estados Unidos ya ha confiscado activos clave como CITGO y congelado miles de millones de dólares en el exterior. Al no lograr doblegar al país, Washington empuja ahora hacia una asfixia económica total; por lo que, el PSL denunció que este asedio está diseñado para causar un colapso humanitario que sirva de precursor para una guerra total, utilizando la privación de bienes básicos como una herramienta de combate.

     Finalmente, ambas organizaciones compararon esta estrategia con otros escenarios de castigo colectivo en el mundo y exigieron detener la escalada violenta. Con la consigna «No a la guerra contra Venezuela», hicieron un llamado urgente al Congreso de EE. UU. y a la comunidad internacional para defender la soberanía y rechazar lo que consideran un sistema de dominación que sacrifica vidas humanas en nombre del poder.

Fuente: Telesur

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