El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves a la Presidencia de la República, poco antes de ser sometido a un juicio político en el Congreso, en medio de la profunda tormenta política y social desatada por la intervención de Ueno Bank, una entidad privada vinculada a su administración y receptora de millonarios recursos públicos.
Peña suspendió su participación en la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid debido a la contingencia nacional y comunicó su dimisión a través de un video difundido en la red social X, señalando que su decisión busca preservar la estabilidad y la paz social del país.
«He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la Presidencia de la República, lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas», declaró el mandatario.
CAÍDA DE SOLVENCIA Y CONGELAMIENTO DE AHORROS
La crisis se precipitó luego de que el Banco Central del Paraguay detectara que el índice de solvencia de Ueno Bank —entidad con 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes— cayó por debajo del 50 % del mínimo exigido tras ajustes en sus estados financieros. El proceso de resolución y disolución de la entidad dejó congelados los ahorros de miles de usuarios y afectó a diversos patrocinios deportivos y culturales.
Horas antes del anuncio, la Cámara de Diputados había instalado una sesión extraordinaria para debatir su juicio político. Ante este escenario, Peña pidió disculpas a la ciudadanía e instó a que el Fondo de Garantía de Depósitos cumpla su finalidad para garantizar la devolución de los recursos a los afectados y proteger los fondos públicos. Su salida abre la puerta a la sucesión presidencial, la cual se espera que asuma el vicepresidente Pedro Alliana.
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