Estados Unidos ha presentado su nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), un documento que redefine por completo las prioridades de Washington frente al actual escenario global. Esta visión propone un cambio de mando: se priorizan las naciones individuales por encima de las organizaciones transnacionales y se apuesta por una reindustrialización del país, apoyada en la seguridad de las cadenas de suministro. El objetivo de fondo es mantener el equilibrio de poder mediante una distribución de cargas más eficiente y pragmática.

     El corazón de este nuevo enfoque es el llamado «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe, bajo esta premisa, el Hemisferio Occidental se convierte en la prioridad número uno, buscando negar a competidores de otras regiones la propiedad o el control de activos estratégicos, como ocurre con la influencia de China en el Canal de Panamá. Para lograrlo, se prevé reclutar a líderes regionales para garantizar la estabilidad, combatir cárteles y prevenir crisis migratorias. Si Estados Unidos no logra restaurar su papel central global, el «Plan B» es la «Fortaleza América«: una región autárquica bajo hegemonía estadounidense.

El tablero en Asia y Europa

    Asia ocupa el segundo lugar en la jerarquía, la estrategia busca reequilibrar el comercio con China y competir con mayor fuerza en el Sur Global. Washington planea cerrar brechas comerciales a través de terceros países como México y espera que sus aliados asiáticos aumenten su gasto en defensa y cedan mayor acceso a sus puertos, vinculando además sus monedas más estrechamente al dólar.

    En cuanto a Europa, la postura es de corrección. Estados Unidos busca que el continente recupere su «confianza civilizatoria» y abandone el exceso de regulaciones. La estrategia contempla gestionar la relación europea con Rusia y potenciar a las naciones de Europa Central, Oriental y Meridional para ayudar a la región a rectificar su trayectoria actual mediante herramientas económicas y políticas.

    En la escala de prioridades, Asia Occidental y África se sitúan en la parte inferior, en ese sentido, en estas regiones, el modelo de ayuda exterior será sustituido por uno de inversión y crecimiento con socios selectos. Aunque se mantendrá la vigilancia sobre el terrorismo islamista, el objetivo es evitar el sobreesfuerzo militar estadounidense mediante un reparto optimizado de la carga.

Dominación global

    La esencia de esta ESN se resume en un principio: Estados Unidos rechaza el concepto de dominación global para sí mismo, pero actuará para impedir que otros logren dominar regiones enteras. Mediante incentivos y sanciones, Trump 2.0 busca responder a la multipolaridad asegurando suministros críticos. Aunque la implementación es un reto, el documento advierte que incluso un éxito parcial podría transformar radicalmente la transición del sistema global a favor de los intereses estadounidenses.

Fuente: Medios Internacionales

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