La suspensión de la obligatoriedad en el uso de máquinas fiscales en Venezuela —oficializada mediante la Gaceta Oficial N° 43.484 con fecha del 21 de octubre de 2026— marca un giro estratégico para el sector privado del país. Tanto la cúpula empresarial, representada por Fedecámaras, como comerciantes independientes coinciden en catalogar la decisión como una medida «coherente, pero tardía» tras el impacto financiero que significó la adquisición previa de estos equipos, cuyos costos oscilaron entre 800 y 15.000 dólares según la magnitud del establecimiento.
A partir del anuncio emitido por el superintendente Román Maniglia, la adopción de estos dispositivos pasa a ser optativa para los contribuyentes y deja de figurar como una exigencia obligatoria por parte del Seniat. El organismo tributario busca con este paso simplificar los trámites del registro mercantil y facilitar el acceso a plataformas tecnológicas que disminuyan los costos de gestión operativa.
POSTURA GREMIAL Y RETOS EN MATERIA TRIBUTARIA POR SUSPENSIÓN DE MÁQUINAS FISCALES
Desde la dirigencia empresarial, la primera vicepresidenta de Fedecámaras, Tiziana Polesel, señaló que la resolución representa un alivio y un avance significativo para la actividad comercial, aunque subrayó que aún queda camino por recorrer en materia de simplificación tributaria. La vocera gremial destacó que la elevada inversión que requerían estos equipos constituía uno de los principales obstáculos para la formalización de pequeñas y medianas empresas.
Por su parte, diversos comerciantes y propietarios de negocios expresaron que, si bien la suspensión alivia la presión fiscal e incentiva la formalización de nuevos emprendimientos, la atención del sector está puesta en los mecanismos de regulación que implementará el Ejecutivo nacional en el futuro próximo para sustituir la fiscalización tradicional de facturación.
360/LT/DRR



