El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este jueves la disolución del Ministerio de Justicia, una medida que calificó como necesaria para poner fin a lo que consideró prácticas de persecución política dentro de la institución.
“El Ministerio de Justicia ha muerto y lo vamos a enterrar bien enterrado, para que no vuelva el terrorismo de Estado a perseguir a los bolivianos y bolivianas”, declaró Paz durante una rueda de prensa difundida por medios locales. Según el mandatario, esta decisión responde a una promesa hecha durante su campaña presidencial, y asegura que ahora simplemente está “cumpliendo” con su palabra.
Paz sostuvo que el Ministerio de Justicia había ocasionado “mucho daño” y que, a su juicio, había operado bajo un esquema de “injerencia política” que vulneraba derechos ciudadanos.
La eliminación del organismo se produce en un contexto de fuertes tensiones entre el presidente y su vicepresidente, Edmand Lara, especialmente por los cuestionamientos judiciales que rodeaban a los dos ministros que pasaron por la cartera antes de su cierre.
El primer nombramiento, Freddy Vidovic, hombre de confianza de Lara, fue destituido tras confirmarse que pesaba sobre él una sentencia de tres años de prisión en relación con el caso del empresario peruano Martín Belaunde, protagonista de un sonado escándalo político entre 2014 y 2015.
Posteriormente, Paz designó a Jorge García como nuevo ministro. Sin embargo, Lara denunció que García acumulaba un “rosario de procesos judiciales”, algunos por delitos graves. Tras las acusaciones, García afirmó haber sido difamado por el vicepresidente y anunció que tomaría acciones legales.
Fuente: RT
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