La prevención de la demencia según la OMS se posiciona como la estrategia más efectiva frente a un padecimiento que afecta a 57 millones de personas en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud advierte que esta cifra podría triplicarse para el año 2050 de no aplicar medidas inmediatas. Al no existir una cura médica, las directrices del organismo se enfocan en mitigar los factores de riesgo modificables para preservar la autonomía cognitiva de la población.
El informe titulado Reducción de riesgos de deterioro cognitivo y demencia, presentado en julio de 2026, reúne evidencia científica acumulada por centros de investigación globales. El director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, enfatizó la urgencia de traducir el conocimiento preventivo en políticas públicas concretas. La aplicación optimizada de estas recomendaciones reduciría significativamente la carga económica y social del cuidado geriátrico, cuyo costo anual ronda los 1,3 billones de dólares.
«Hoy sabemos más que nunca acerca de los factores que influyen en el riesgo de demencia, y estas directrices plasman ese conocimiento en medidas concretas». — Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
Salud auditiva y socialización como pilares de protección cognitiva
El abordaje de la pérdida auditiva destaca como uno de los factores más influyentes dentro del reporte oficial. Se calcula que una de cada cinco personas en el mundo presenta alguna falla en la audición, condición que deteriora la estimulación sensorial y acelera el aislamiento. El tratamiento oportuno y la recuperación completa de la capacidad auditiva global evitarían en un escenario ideal hasta el 7 % de los diagnósticos de demencia.
Asimismo, la erradicación de la soledad no deseada representa otro 5 % de casos evitables dentro de las proyecciones de la institución. Fortalecer las conexiones sociales disminuye el estrés biológico y promueve hábitos de vida equilibrados. Diversos estudios señalan que mantener una participación activa en la comunidad logra retrasar el inicio de los síntomas cognitivos hasta por cinco años.
Control de enfermedades crónicas y reducción de la contaminación ambiental
La adopción de hábitos saludables constituye el bloque con mayor impacto dentro del esquema preventivo. La combinación de actividad física, nutrición balanceada y la eliminación del consumo de alcohol y tabaco reduce un 20 % la aparición de esta enfermedad. Además, estas acciones previenen patologías no transmisibles como la hipertensión, la hipercolesterolemia y la diabetes, disminuyendo el gasto en los sistemas de salud pública.
El informe también incorpora la neutralización de contaminantes atmosféricos como una variable determinante para la salud cerebral. La exposición a partículas PPM 2,5 y PPM 10, junto con gases como el ozono y el dióxido de nitrógeno, deteriora la función cognitiva a largo plazo. Eliminar la contaminación del aire evitaría un 3 % adicional de casos a escala internacional.
La prevención de la demencia según la OMS demuestra que casi la mitad de los diagnósticos futuros pueden ser evitados. La implementación de estas transformaciones individuales y colectivas salvaguarda la dignidad y la calidad de vida en la vejez.
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FUENTE: NATIONAL GEOGRAPHIC
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