Con la llegada de las festividades carnestolendas, el ministro del Poder Popular para la Educación, Héctor Rodríguez, ha hecho un llamado claro a toda la comunidad educativa: la celebración debe centrarse en la pedagogía y no en el gasto económico.
A través del Boletín Informativo N° 28, se ha instado a los docentes a prohibir la solicitud de contribuciones monetarias a los estudiantes, así como la exigencia de disfraces sofisticados o costosos que representen una carga financiera difícil de asumir para la mayoría de las familias venezolanas.
Esta propuesta ministerial busca que las escuelas se conviertan en espacios donde la imaginación sea la protagonista, explicando que en lugar de trajes comprados, se promueva el desarrollo de proyectos que utilicen recursos disponibles y elementos reutilizables. Una iniciativa que no solo busca aliviar el bolsillo de los representantes, sino también activar la creatividad de los niños, niñas y adolescentes, enseñándoles que es posible celebrar con alegría a partir del esfuerzo propio y el ingenio, sin que el factor económico sea una limitante.
Una oportunidad para aprender y convivir
Además, más allá del colorido y la música, el Carnaval 2026 se plantea como una herramienta para concientizar sobre valores fundamentales, como el trabajo en equipo, la responsabilidad con el medio ambiente y la disciplina, los cuales son los pilares que deben guiar las actividades escolares.
Según la minuta oficial, el éxito de la festividad no debe medirse por quién puede pagar más, sino por la capacidad de alcanzar logros colectivos que fomenten la paz y el sentido de comunidad en cada plantel. Finalmente, el Ministerio subraya que esta celebración es una oportunidad de oro para que los estudiantes conozcan y amen a Venezuela, llenando así las calles de cultura y conciencia cívica, transformando el carnaval en un impacto positivo para el desarrollo de los jóvenes.
Fuente: Ministerio de Educación
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