El canciller iraní, Abbas Araghchi, envió una carta formal a las autoridades de la ONU para rechazar el nuevo paquete de medidas dictado por Washington. La misiva denuncia que la Casa Blanca ejecuta una estrategia deliberada de coerción para someter la soberanía del país persa. En la carta dirigida a António Guterres, la diplomacia iraní alertó sobre el impacto directo de esta política hostil. El texto argumenta que la administración estadounidense apela a la coerción tras fracasar en sus intentos de agresión militar anteriores.
Las nuevas sanciones fueron anunciadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, bajo la denominación de Operación Paria Económico. Este plan busca aislar completamente a Teherán del comercio global excluyendo del uso del dólar a quienes colaboren con el país. Las restricciones amenazan sectores estratégicos como activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. Teherán catalogó estas acciones como un intento ilegal de imponer un castigo colectivo contra toda la población.
La estrategia de coerción internacional atenta contra el bienestar de la población civil
Araghchi enfatizó que estas acciones privan deliberadamente a la ciudadanía del acceso a medicinas, alimentos y servicios de energía esenciales. El ministro solicitó a la comunidad internacional evaluar la responsabilidad penal de quienes ejecutan este esquema de coerción desmedida. Igualmente, las autoridades iraníes advirtieron sobre severas consecuencias en el mercado petrolero global producto de esta escalada. Teherán adelantó que considerará como adversarios a los países vecinos que decidan sumarse al cerco estadounidense.
El Gobierno iraní ratificó su firme rechazo al desprecio por el multilateralismo manifestado en esta embestida diplomática y financiera. La República Islámica sostiene que ningún mecanismo de coerción logrará doblegar la posición independiente de su administración central. Finalmente, el organismo diplomático instó al Consejo de Seguridad a pronunciarse contra estas medidas unilaterales. La tensión en la región escala mientras los países miembros de la ONU analizan el documento entregado por la delegación persa.
360/AP/DRR



