El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, afirmó que su país «está preparado para la diplomacia y para la guerra», luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara la propuesta de paz presentada por Teherán durante la Asamblea General de la ONU. El canciller iraní sostuvo además que no existe «ningún progreso tangible» en el diálogo bilateral, remarcando que la falta de confianza con Washington representa el principal obstáculo para avanzar en las conversaciones y destrabar el conflicto.
Durante una entrevista concedida al canal estadounidense NBC, el jefe de la diplomacia persa remarcó que la nación asiática se «mantiene firme» ante cualquier eventual agresión, «incluso si se llega a una guerra apocalíptica». La postura de Teherán se produce en un escenario de alta tensión donde ambas potencias mantienen posturas encontradas sobre el futuro de las negociaciones geopolíticas.
DIPLOMACIA Y TENSIONES EN EL ESTRECHO DE ORMUZ
Respecto a las iniciativas enviadas a la Casa Blanca, el canciller Araqchí fijó la posición oficial de su gobierno sobre el alcance del plan de paz: «Estamos preparados para la diplomacia y para la guerra».
La propuesta rechazada por el mandatario estadounidense planteaba reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días y reanudar los diálogos nucleares. A cambio, Teherán exigía que Washington levantara el bloqueo naval a sus puertos, suspendiera las sanciones sobre el petróleo iraní y restableciera el alto el fuego, exigencias que no fueron aceptadas mientras EE. UU. presiona por mayores concesiones en materia nuclear.
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