La eucaristía fue encabezada por monseñor Ignazio Ceffalia, Nuncio Apostólico en la República de Belarús. Durante su homilía, el representante vaticano dedicó plegarias especiales por quienes perdieron la vida en el desastre natural. Asimismo, pidió por el amparo de los sobrevivientes y la pronta recuperación de las zonas impactadas. Su mensaje central destacó la urgencia de mantener viva la fe y la solidaridad en momentos de profunda dificultad nacional.
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El Nuncio Ceffalia recordó con afecto sus casi cinco años de labor pastoral en suelo venezolano. El diplomático eclesiástico afirmó sentir como propio el dolor de la sociedad venezolana ante esta dolorosa prueba. Durante la predicación, citó textos evangélicos que muestran a Jesús sanando las heridas de los más vulnerables. Subrayó que una nación lastimada requiere acompañamiento constante y gestos concretos de solidaridad mutua.
La actividad religiosa contó con la participación formal del embajador venezolano, Franklin Ramírez Araque. A la cita asistieron también integrantes del Cuerpo Diplomático acreditado y autoridades de la Iglesia católica local. La misión venezolana expresó su gratitud por esta demostración de cercanía espiritual y respaldo comunitario. Los diplomáticos destacaron que el apoyo de Belarús refuerza lazos históricos basados en la solidaridad entre ambas naciones.
El evento concluyó con un sincero reconocimiento a las autoridades eclesiásticas belarusas por su valiosa colaboración. Representantes de diversos países reiteraron sus votos por la paz, el consuelo y la fortaleza del pueblo venezolano. Estas muestras de afecto internacional iluminan el camino hacia la superación de las secuelas dejadas por el fenómeno sísmico. La unión espiritual sigue siendo un pilar fundamental para reconstruir la esperanza de las familias.
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