Eslovaquia se enfrenta a una polémica decisión al aprobar la caza de hasta 350 osos tras un ataque mortal a un hombre de 59 años, ocurrido recientemente en Detva. El gobierno ha declarado el estado de emergencia en 55 distritos, permitiendo excepciones a la Ley de Conservación de la Naturaleza para llevar a cabo esta medida extrema.

El primer ministro, Robert Fico, justificó la decisión afirmando que no se puede permitir que la población viva con miedo a salir a los bosques. “La intensidad de los ataques de osos está aumentando”, enfatizó, mencionando que muchos osos deberían estar en hibernación en esta época del año.

El marco legal

Desde el año pasado, varias zonas de Eslovaquia han estado bajo condiciones de emergencia debido a la creciente interacción entre humanos y osos. La reciente modificación a la Ley de Protección de la Naturaleza permite que el Ministerio de Medio Ambiente autorice la caza de animales protegidos en casos de riesgo a la vida humana o daños significativos a la propiedad. Sin embargo, la directiva europea vigente solo autoriza la eliminación de osos que hayan causado daños directamente, haciendo de esta decisión un acto controvertido.

En 2024, Eslovaquia ya había sacrificado a 93 osos, sumados a 36 muertes por accidentes de tráfico. El Ministro de Medio Ambiente, Tomáš Taraba, advirtió que el aumento en la población de osos, que actualmente se estima en más de 1,300, resulta en más encuentros con humanos y, por ende, más daño.

Críticas y Alternativas

Grupos ambientalistas han manifestado su preocupación por esta decisión, argumentando que el número de osos abatidos el año pasado no ha reducido los encuentros entre humanos y osos. Estos defensores proponen que el gobierno implemente programas de educación sobre seguridad en áreas donde habitan osos, enfatizando la importancia de la prevención, el manejo adecuado de residuos y la concientización sobre el comportamiento seguro en los bosques.

En un contexto similar, Rumania, que alberga la mayor población de osos en Europa, ha autorizado la caza de cerca de 500 ejemplares, a pesar de la oposición de defensores de derechos de los animales y regulaciones europeas.