Las autoridades energéticas rusas mantendrán las compras de gasolina en el exterior hasta fines de 2026. Esta medida busca cubrir las fallas operativas causadas por las agresiones recientes contra varias refinerías locales.

​El volumen importado alcanzará un diez por ciento de la oferta nacional. El viceprimer ministro Alexandr Nóvak confirmó que la prioridad oficial es reponer los inventarios consumidos en la temporada estival. Con ello buscan frenar las filas prolongadas en las estaciones de servicio.

​Adicionalmente, el Ejecutivo evaluará restringir las ventas al extranjero de gas licuado para empresas intermediarias. El Ministerio de Energía analiza esta posibilidad ante las condiciones cambiantes del mercado internacional. Se esperan decisiones normativas sobre este tema en los próximos días.

​Acuerdos comerciales y abastecimiento de combustible en el mercado global

​En paralelo, el país acelerará la logística para exportar diésel tras un pacto con Estados Unidos. Las corporaciones locales negociarán contratos de transporte marítimo para enviar este combustible a diversos destinos. La proyección prevé distribuir hasta tres millones y medio de toneladas antes de finalizar el año.

​El proceso de embarque y despacho demandará entre dos y tres semanas de gestión operativa. Las primeras entregas contemplan unas trescientas mil toneladas de combustible para abastecer el comercio exterior. Las fases siguientes incrementarán el flujo de exportaciones gradualmente.

​A pesar de haber impuesto restricciones previas a los envíos al extranjero, las aperturas parciales buscan cumplir compromisos bilaterales. La oferta exterior de combustible mantendrá una participación superior al diez por ciento global. De esta forma, el gobierno equilibra sus necesidades internas con la demanda de sus aliados comerciales.

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