El Gobierno de Perú anunció una decisión drástica sobre el acceso turístico a la emblemática ciudadela inca. Las autoridades decidieron eliminar el sistema de reservas previas debido a fallas operativas recurrentes. La medida busca solucionar el colapso digital causado por cupos apartados que no eran utilizados posteriormente por los usuarios.

​Un análisis oficial reveló que el 62,9% de casi 210.000 reservas tramitadas terminaron siendo canceladas. Esta saturación artificial impedía que miles de viajeros adquirieran sus boletos de forma directa en las plataformas autorizadas. Con la transformación aprobada, el ejecutivo nacional pretende restaurar el orden en el flujo diario de viajeros.

​El nuevo esquema de acceso entrará en vigor de manera oficial dentro de diez días continuos. El mecanismo permitirá únicamente la compra de entradas nominales vinculadas de forma obligatoria al documento de identidad. Así se evitará el acaparamiento y el uso indebido del cupo por parte de intermediarios informales.

​Las autoridades ministeriales confirmaron que la llegada de visitantes extranjeros sigue por debajo de las cifras previas a la pandemia. Por esta razón, el país necesita modernizar la venta de accesos para impulsar la reactivación económica local. La reestructuración garantizará la sostenibilidad ambiental del principal atractivo arqueológico peruano a largo plazo.

​Finalmente, el cambio administrativo promete transparentar todo el proceso de gestión pública turística. Los viajeros internacionales deberán planificar sus itinerarios verificando la disponibilidad real sin depender de las antiguas reservas virtuales. Esta reforma integral devolverá la fluidez a la experiencia de viaje hacia el histórico monumento andino.

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