Una emergencia ambiental y turística sacude el sur de Argentina, ya que el pasado miércoles 7 de enero, las autoridades ordenaron la evacuación de al menos 3.000 turistas en diversas zonas de la Patagonia, mientras los incendios forestales avanzan sobre miles de hectáreas de bosque virgen en las provincias de Chubut, Santa Cruz y Río Negro.

    El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, denunció públicamente que los focos ígneos no fueron accidentales. Según las investigaciones preliminares, se hallaron rastros de combustible utilizados para acelerar las llamas y, ante la gravedad del hecho, el mandatario provincial calificó a los responsables de «miserables» y anunció una recompensa de 50 millones de pesos para quien aporte información que permita su captura, asegurando que los culpables terminarán en prisión.

    El inicio del verano austral de 2026 ha sido implacable debido a una combinación de factores climáticos que dificultan las labores de extinción:

  • Condiciones climáticas: Una sequía extrema, sumada a vientos constantes y altas temperaturas, ha generado el escenario perfecto para la propagación del fuego.

  • Balance de daños: En lo que va de la temporada, ya se contabilizan más de 4.000 hectáreas devoradas por las llamas, afectando gravemente la biodiversidad de la región.

  • Despliegue de emergencia: Actualmente, seis aviones hidrantes y cientos de brigadistas trabajan en el terreno. La alerta roja se mantiene activa en ocho provincias debido al riesgo latente de nuevos focos hasta el próximo viernes.

    Lo que se perfilaba como una temporada récord para el turismo patagónico se ha transformado en un operativo de evacuación masiva. Las autoridades instan a los viajeros a mantenerse informados a través de los canales oficiales y a evitar las zonas de riesgo para facilitar el desplazamiento de los equipos de emergencia.

Fuente: DW

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