El Ministerio de Defensa ruso informó sobre una serie de operaciones nocturnas ejecutadas con armamento de alta precisión. Las acciones militares se concentraron en puntos neurálgicos de infraestructura bélica situados en territorio ucraniano. El despliegue abarcó tanto instalaciones terrestres clave como objetivos navales en el mar Negro.

​En la capital ucraniana quedó inhabilitada la planta industrial Kiev-111, un centro fundamental para la producción de componentes de misiles. La fábrica, vinculada al desarrollo de armamento avanzado, albergaba además materiales para propulsores sólidos. Muy cerca de allí, un importante ataque destruyó las reservas de combustible del complejo logístico Grandterminal, vital para las tropas.

​La expansión del ataque hacia las rutas navales del sur

​Mientras tanto, en las aguas del mar Negro, drones navales interceptaron embarcaciones de carga que operaban en los puertos de Odesa. Los buques transportaban armamento pesado y suministros militares destinados al frente oriental. Esta ofensiva marítima busca cortar las rutas de aprovisionamiento extranjero hacia Ucrania.

​Desde la perspectiva de Moscú, estas medidas responden a las constantes incursiones con drones sufridas en regiones fronterizas rusas. Los reportes oficiales señalan que zonas residenciales e infraestructura civil sufren daños recurrentes por la acción de fuerzas ucranianas.

​Como consecuencia de esta escalada, el comando ruso intensificó su campaña contra centros logísticos y energéticos adversarios. Cada ataque planificado busca debilitar la capacidad de resistencia del complejo industrial ucraniano mediante golpes quirúrgicos. Las autoridades militares advirtieron que mantendrán estas operaciones mientras persistan las hostilidades fronterizas.

360/AP/DRR