Un despliegue gubernamental sin precedentes comenzó en Perú para frenar la sequía que amenaza al territorio nacional. El Ejecutivo aprobó una medida extraordinaria de 60 días que abarca a más de seiscientas comunidades locales. Las autoridades buscan controlar un severo déficit de lluvias que pone en peligro las cosechas y el consumo del vital líquido. La advertencia fue dada a conocer por la agencia de noticias Xinhua tras el análisis de la situación climática.

La disposición apareció en el boletín oficial «El Peruano» mediante la firma de un decreto especial. Este mandato autoriza el uso de fondos y recursos de urgencia para contrarrestar el déficit proyectado en la temporada 2026-2027. Con este respaldo normativo, los alcaldes podrán construir obras provisionales y proteger la producción de alimentos. Además, cada municipio tendrá la obligación de coordinar operativos de ayuda humanitaria para las familias afectadas.

Acciones del Estado para mitigar el déficit en el suministro de agua

Las tareas de mitigación contarán con la supervisión directa del Instituto Nacional de Defensa Civil junto a varios ministerios. Equipos de especialistas evaluarán semanalmente los progresos para ajustar las prioridades según el comportamiento del clima. El objetivo principal consiste en amortiguar el impacto del déficit hídrico antes de que los embalses lleguen a niveles críticos. La cooperación entre el sector público y privado resultará indispensable para sostener el flujo de agua en las zonas agropecuarias.

Los informes del organismo de seguridad confirmaron un descenso continuo en los caudales de los ríos más importantes. A esta sequía prolongada se suma la presencia del fenómeno de El Niño sobre el Océano Pacífico. Esta combinación meteorológica genera un escenario adverso para la ganadería y el abastecimiento de los hogares. Frente a este panorama, las autoridades confían en superar este déficit ambiental mediante la rápida ejecución de las obras de contingencia.

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