Las evaluaciones de los gobiernos territoriales confirmaron este martes un marcado ascenso en las cifras de fallecimientos. Informes independientes señalan que más de doscientas cuarenta personas perdieron la vida por el fuerte tragedia telúrica que impactó al territorio nacional. Las sacudidas tuvieron su origen en la localidad de San José del Palmar, dentro del Chocó. La fuerza del evento causó estragos en el Valle del Cauca, la zona cafetera y áreas vecinas.
El departamento del Valle registra el impacto social más crítico tras el colapso de múltiples edificaciones. En la ciudad de Cali, las autoridades locales reportan cerca de un centenar de muertes y cientos de personas atendidas en centros médicos. De igual manera, los equipos de socorro trabajan sin descanso para salvar a quienes permanecen bajo los escombros. Esta emergencia de gran escala generó pérdidas totales en miles de inmuebles residenciales.
Daños en servicios básicos y gestión de datos tras la tragedia sísmica
En el departamento de Risaralda se contabilizan cerca de noventa decesos distribuidos en varios municipios. La gobernación chocoana indicó que la población sufre severos cortes de luz y fallas en la telefonía pública. La reciente tragedia complicó el acceso a las zonas rurales más distantes de la costa pacífica. Paralelamente, el departamento de Caldas notificó víctimas y un alto número de hogares agrietados.
Frente a la demora en los boletines unificados del poder central, las administraciones locales optaron por divulgar sus balances particulares. La Presidencia de la República dispuso concentrar la vocería oficial respecto al avance de las operaciones en el terreno. Por su lado, Medicina Legal gestiona la entrega de decenas de fallecidos a sus allegados. Los forenses trabajan a marcha forzada en las sedes habilitadas para la contingencia.
Los grupos de salvamento mantienen el despliegue técnico para rastrear señales de vida en los puntos de colapso. Diversas regiones solicitan el envío urgente de alimentos, agua potable y carpas de protección. La magnitud de esta tragedia mantiene conmocionada a la sociedad civil y moviliza la solidaridad internacional hacia el país.
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