Los países de la Unión Europea enfrentaron un escenario complejo de consumo energético durante el mes de julio. Una ola de calor anómala obligó a utilizar las reservas de gas subterráneas destinadas al invierno. Los volúmenes retirados superaron los mil millones de metros cúbicos para abastecer la demanda del continente. Esta cifra representa el doble del combustible extraído durante el mismo período del año anterior.
La inyección de combustible en los depósitos cayó casi un diecisiete por ciento en comparación con el registro de 2025. La combinación de extracciones aceleradas y menor almacenamiento dejó un balance neto de apenas ocho mil cuatrocientos millones de metros cúbicos. Este volumen constituye el nivel de acumulación más bajo registrado para un mes de julio en los últimos seis años.
Altas temperaturas reducen los depósitos de gas para el invierno
El uso masivo de aire acondicionado por las altas temperaturas disparó la demanda de generación eléctrica en la región. Como consecuencia, las reservas de gas cayeron al cincuenta y seis por ciento de su capacidad al cierre del mes. El año pasado los depósitos registraban niveles superiores al sesenta y ocho por ciento para esta misma fecha.
Durante la primera semana de agosto la acumulación apenas logró repuntar hacia el cincuenta y ocho por ciento del volumen total. Las autoridades energéticas monitorean con preocupación la sequía persistente que afecta a varios países del bloque. La baja disponibilidad hídrica limita otras fuentes de generación y fuerza un mayor uso de gas en las centrales térmicas.
Especialistas del sector advierten que la utilización anticipada del recurso complica la planificación para la temporada invernal. Si las temperaturas extremas se prolongan, los países comunitarios deberán aplicar estrategias extraordinarias de reabastecimiento. La estabilidad de la red eléctrica europea dependerá de la evolución climática durante las próximas semanas.
360/AP/DRR



