La República Islámica congeló cualquier intento de acercamiento político con las autoridades norteamericanas debido a los recientes desacuerdos internacionales. El canciller persa, Abás Araqchí, desmintió la existencia de reuniones bilaterales y acusó a Washington de violar los pactos alcanzados en junio. De acuerdo con el funcionario, el reinicio de las negociaciones solo ocurrirá cuando la administración estadounidense indemnice los daños ocasionados. Pese a la distancia, diversos canales de mediación extranjera intentan reactivar el diálogo para evitar una escalada de mayor escala.

En paralelo, los equipos diplomáticos afinan detalles con las autoridades de Omán para definir un nuevo trazado de navegación marítima. Aunque el acuerdo fronterizo está casi listo, la representación gubernamental aclaró que este mecanismo no significará el paso libre de embarcaciones. La reapertura de este importante corredor petrolero dependerá exclusivamente del cumplimiento estricto de una serie de exigencias de seguridad previamente establecidas.

Exigencias iranias para reactivar las negociaciones de paz

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional fijó seis peticiones obligatorias para levantar la restricción del paso marítimo de mercancías globales. La lista incluye levantar el cerco militar, eliminar las sanciones financieras y retirar a las tropas extranjeras acantonadas en la zona. De igual forma, el petitorio exige indemnizaciones económicas y el cese de operaciones bélicas contra los aliados regionales en Oriente Medio.

La parálisis de este punto geográfico comenzó en julio como respuesta a los constantes ataques armados entre ambas naciones. Esta situación rompió de forma drástica las negociaciones de paz previas y detuvo el flujo del veinte por ciento del petróleo mundial. Teherán reitera que mientras la potencia norteamericana mantenga su postura hostil, el paso continuará cerrado a la navegación comercial.

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