La capital del viento vivió una jornada cargada de emociones con la consagración de una de sus figuras más queridas. Los Medias Blancas de Chicago rindieron un sincero tributo a Oswaldo «Ozzie» Guillén mediante la retirada oficial de su célebre dorsal.
El evento previo al partido ante Cleveland reunió a la familia del exentrenador y a héroes del título de 2005. Todos se congregaron en el Rate Field para presenciar el merecido reconocimiento al hombre que rompió una sequía de 88 años.
«Nunca he estado nervioso en el béisbol, pero hoy sí lo estoy», confesó Guillén al dirigirse a un estadio volcado.
El venezolano construyó un camino extraordinario en este mítico equipo, participando activamente como campocorto, estratega victorioso y comentarista estelar. Su impacto trasciende generaciones y consolida una historia de fidelidad inquebrantable dentro de esta valiosa entidad deportiva.
El instante supremo que marcó la historia del equipo
Antes del acto central, el protagonista recordó con emoción el hito más relevante de su periplo con el equipo. Aseguró que levantar el trofeo de la Serie Mundial en 2005 fue la experiencia más gratificante de su vida.
Guillén expresó su profunda gratitud al propietario de la entidad, a su esposa Ibis y a la incansable afición. Tras finalizar sus palabras, la directiva le otorgó un bello encuadre fotográfico que resume su andar con el equipo.
El punto culminante ocurrió cuando descubrieron la mítica franela en la parte alta del estadio. Desde hoy, su dorsal descansa junto a gigantes de la talla de Luis Aparicio y Paul Konerko.
Para su entorno familiar, el homenaje representa un bálsamo de alegría para Venezuela en momentos complejos. Su esposa afirmó que este logro consagra al estratega como el primer manager del equipo en recibir tal distinción.
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