El Gobierno estadounidense aplaudió este sábado la decisión del Ejecutivo venezolano de renunciar el Estatuto de Roma. A través de un comunicado oficial, Washington respaldó la salida de Venezuela del tribunal y calificó a la institución de corrupta. La administración norteamericana aprovechó este anuncio para intensificar su campaña contra la Corte penal internacional. Según el Departamento de Estado, el organismo carece por completo de valor legítimo y credibilidad jurídica.

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Un duro golpe a la Corte

​Las autoridades estadounidenses recordaron que el ente judicial ha investigado a Nicolás Maduro desde 2018 sin ofrecer resultados concretos. Asimismo, acusaron al tribunal de destinar recursos a procesar a ciudadanos de países con sistemas independientes que nunca aceptaron su jurisdicción. Por su parte, el canciller venezolano denunció que la Corte ha concentrado de forma desproporcionada sus causas en naciones latinoamericanas y africanas. Ante esta situación, la presidenta Delcy Rodríguez comunicó formalmente la decisión irrevocable al secretario general de las Naciones Unidas.

​La administración de Washington instó públicamente a todos los Estados parte a abandonar de inmediato este tratado fundacional. La postura de Estados Unidos frente a esta Corte ha sido históricamente tensa y de constante confrontación institucional. El Gobierno estadounidense ratificó que la Corte excede permanentemente su mandato con motivaciones políticas ajenas a la verdadera justicia. Mientras se concreta este proceso, el futuro de la Corte sigue generando profundos debates en la diplomacia global actual.

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