La reciente actividad de María Corina Machado en Washington ha encendido las alarmas, ya que mientras la administración de Donald Trump traza una ruta clara en alianza con el gobierno venezolano para reactivar la industria petrolera venezolana, Machado parece estar jugando en el equipo contrario, moviéndose en las sombras para frenar lo que podría ser el despegue económico del país.
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El punto de quiebre es la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, una ley diseñada para abrir las puertas a la inversión, que está siendo atacada por Machado, quien asegura ante ejecutivos petroleros que todo lo aprobado por la Asamblea Nacional es ilegítimo. Esta narrativa es música para los oídos de los 13 congresistas demócratas que ya enviaron cartas amenazando con «riesgos legales» a las empresas que quieran operar en Venezuela.
Pero ¿qué hace María Corina reuniéndose con los mayores enemigos de Trump?, en los últimos días, se le ha visto muy cerca de figuras como Tim Kaine y Chuck Schumer, los líderes demócratas que lideran la batalla para atar de manos a Trump.
Para analistas y observadores, la jugada es clara: a Machado no le interesa el éxito del plan petrolero si ella no es la protagonista, y por eso está buscando que el ala demócrata fuerce un cronograma electoral a su medida, aunque eso signifique aliarse con quienes quieren bloquear los poderes de Trump y mantener a Venezuela en el estancamiento.
Al final, la pregunta surge sola: ¿Está María Corina dispuesta a sacrificar la recuperación económica del país con tal de asegurar su propia «coronación» política? Al alinearse con Schumer y Kaine, parece que su agenda personal pesa mucho más que el bienestar de los venezolanos que esperan una solución real.
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Fuente: Medios Digitales
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