El reciente informe de The Washington Post ha sacado a la luz que el ataque contra Irán en junio de 2025 no fue un evento improvisado, sino un plan trazado minuciosamente por Donald Trump y Benjamín Netanyahu durante meses. En ese sentido, la investigación detalla que ambos líderes mantuvieron una coordinación secreta mientras que, de forma paralela, orquestaban una campaña de desinformación para proyectar una supuesta enemistad entre Washington y Tel Aviv.

    Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Netanyahu ya había puesto sobre la mesa de la Casa Blanca cuatro rutas de ataque: una acción solitaria de Israel, una con apoyo limitado, una operación conjunta o una ofensiva liderada totalmente por Estados Unidos. Todo esto pese a que el discurso público de Trump era de tono diplomático, mientras que la administración nunca dejó de planificar la escalada militar y compartir inteligencia crítica con su aliado.

La estrategia de la «falsa ruptura»

    Para garantizar el factor sorpresa, funcionarios de ambos países alimentaron falsos rumores sobre tensiones entre el entorno de Netanyahu y el enviado estadounidense Steve Witkoff. Según fuentes del diario, esta ruptura fue fabricada intencionalmente para mantener a las autoridades iraníes desprevenidas ante la inminencia del bombardeo.

    La ofensiva se precipitó tras un ultimátum de 60 días impuesto por Trump en abril para un nuevo acuerdo nuclear, el cual venció el 12 de junio. Al ser rechazada la oferta final (que exigía el fin del apoyo a movimientos como Hezbolá y la sustitución de la planta de Fordo a cambio de levantar sanciones) el presidente de EE.UU. autorizó la intervención directa de sus fuerzas en los ataques.

La «guerra de los 12 días» y sus consecuencias

    Para el 13 de junio, el conflicto, conocido como la “guerra de los 12 días”, comenzó con bombardeos israelíes a instalaciones nucleares y el asesinato de científicos y militares junto a sus familias. En ese contexto EE.UU. intensificó la acción atacando tres complejos nucleares adicionales.

    Aunque Trump declaró que el programa atómico iraní quedó «destrozado», informes de inteligencia estadounidenses han puesto en duda la magnitud real del daño. Además, tras una respuesta de Irán contra la mayor base militar estadounidense en Catar, el 24 de junio se anunció un alto el fuego. No obstante, el informe advierte que la región permanece en una calma tensa, con el riesgo de una nueva escalada bélica siempre presente.

Fuente: Extra News Mundo

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