En vísperas de las elecciones generales en Israel, la tensión internacional escaló. Todo ocurrió tras conocerse diversos reportes sobre un posible ataque militar en Irán. Por otra parte, múltiples señalamientos apuntaron hacia la supuesta insistencia de Benjamin Netanyahu. El primer ministro temía una derrota electoral que pusiera fin a su largo mandato. Informes periodísticos revelaron además discrepancias internas entre la cúpula política y la plana mayor del Ejército.

​Por su parte, fuentes estadounidenses indicaron que el mandatario israelí intentó convencer a Donald Trump. Su objetivo era coordinar una ofensiva conjunta antes del proceso electoral. Sin embargo, la Casa Blanca no dio luz verde a la propuesta. Varios mandos militares advirtieron sobre el impacto geopolítico que generaría este repentino ataque en la región.

​Rechazo oficial ante los planes de un ataque en Oriente Medio

​Ante la creciente controversia pública, la oficina del primer ministro calificó los informes de las cadenas de televisión como falsos. Asimismo, el ministro de Defensa, Israel Katz, desmintió cualquier tipo de fractura entre el Ejecutivo y el brazo militar. Las autoridades enfatizaron que el gobierno mantiene un enfoque absoluto en garantizar la seguridad nacional. Todo esto se realiza sin permitir interferencias de ningún ataque en el escenario internacional.

​Finalmente, analistas en materia de política exterior consideran que la especulación busca influir en los electores. Pese a los desmentidos oficiales, el debate sobre la estabilidad regional continúa marcando la agenda mediática del país. Por consiguiente, las autoridades mantendrán bajo estrecha observación cualquier intento de alterar la tranquilidad pública mediante la amenaza de un ataque represivo.

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