El Ministerio del Interior de Tailandia confirmó un drástico incremento en el número de víctimas tras las severas inundaciones en el territorio nacional. Las intensas precipitaciones de las últimas semanas han causado graves destrozos en casi medio centenar de provincias desde mediados de septiembre. Las autoridades gubernamentales reportan al menos 31 personas fallecidas y más de cuatro millones de ciudadanos damnificados por el temporal.
La capital del país, Bangkok, junto con su zona metropolitana, concentra una cifra preocupante de doce fallecidos por la crecida de aguas. Equipos de rescate, voluntarios y personal militar trabajan sin descanso en las labores de limpieza para remover el lodo en calles e instalaciones. Las brigadas de ayuda humanitaria despliegan amplios operativos para entregar comida, agua potable y medicamentos esenciales entre las familias atrapadas en sus viviendas.
La infraestructura vial y el sector agrícola han sufrido daños de gran magnitud, dificultando el tránsito de vehículos pesados hacia las zonas rurales. Por esta razón, las autoridades han dispuesto helicópteros y embarcaciones pequeñas para facilitar la entrega directa de insumos médicos y raciones de comida. Además, diversos recintos deportivos y escuelas públicas han sido transformados temporalmente en albergues para cobijar a miles de personas que perdieron todo.
El gobierno tailandés mantiene activos todos los protocolos de emergencia para reducir los riesgos y proteger a la población ante el mal tiempo. Los meteorólogos advierten que las lluvias podrían continuar en varias regiones del sur, por lo cual se mantienen los avisos de máxima alerta. Frente a este escenario desafiante, la cooperación internacional y el trabajo coordinado de los organismos de rescate buscan superar estas dolorosas inundaciones.
360/AP/DRR



