Este martes entró en vigor la prohibición aplicada por Estados Unidos a la entrada de diversos productos provenientes de Canadá, en un nuevo capítulo que escala el conflicto comercial bilateral que ambas naciones sostienen desde hace meses. La medida dictada por la Casa Blanca afecta principalmente a la industria del alcohol, imponiendo un veto de EE. UU. sobre mercancías como la cerveza, el vino y el brandy.
La restricción estadounidense no se limita únicamente al sector de las bebidas alcohólicas, sino que abarca también a derivados lácteos como el lactosuero y a las motocicletas de alta cilindrada superiores a los 800 centímetros cúbicos. Esta decisión gubernamental se anunció formalmente el pasado 8 de septiembre en represalia a los nuevos aranceles que Ottawa había aplicado con anterioridad a productos norteamericanos.
IMPACTO SECTORIAL TRAS EL VETO DE EE. UU. A CANADÁ
Al ser consultado sobre las razones detrás de la restricción, el presidente Donald Trump criticó duramente las relaciones comerciales con su vecino norteño: «El problema es que ellos han tratado a Estados Unidos de forma muy injusta. Se han comportado como uno de los peores países del mundo (…) Nos llevamos bien con China, nos llevamos bien con su gente y hacemos buenos acuerdos. Pero Canadá ha resultado ser realmente muy difícil de manejar».
Por su parte, desde la industria canadiense expresaron su profunda preocupación ante el impacto económico de la medida a largo plazo. Richard Alexander, presidente de la asociación Beer Canada, advirtió que la prohibición representa un escenario «grave» para aquellos fabricantes locales «que han pasado años construyéndose una clientela en Estados Unidos», a pesar de estar enfocados principalmente en su mercado interno.
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FUENTE: DW
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