El Gobierno de Teherán reiteró de forma contundente el control operativo sobre el estratégico canal marítimo de la región. La Guardia Revolucionaria de la República Islámica aseguró que mantiene desplegada la custodia armada de las aguas internacionales. Esta postura oficial se emitió luego de presentar un itinerario negociador de siete días orientado a restablecer el tránsito normal.
Las autoridades castrenses iraníes argumentaron que las fuerzas estadounidenses no han podido garantizar la circulación fluida de embarcaciones. Igualmente, desmintieron que el tránsito se encuentre habilitado para el libre comercio global. Por el contrario, explicaron que únicamente navegan buques autorizados pertenecientes a aliados comerciales de la nación persa.
Exigencias políticas de Teherán marcan la pauta en la negociación sobre la vía marítima
El ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchí, presentó en Nueva York un borrador de negociación canalizado a través del Estado de Catar. La propuesta contempla levantar restricciones económicas, poner fin al bloqueo naval y lograr un cese al fuego generalizado. Solo cumplidas estas fases previas, la nación accedería a liberar la navegación por la estratégica vía marítima.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos iniciales, reportes de prensa señalaron que Washington descartó preliminarmente el contenido del acuerdo presentado. No obstante, la delegación persa sostiene que aguarda por una comunicación oficial directa sobre la viabilidad del plan. El objetivo final busca reabrir el diálogo sobre el programa nuclear y acordar la seguridad integral de cada vía marítima.
El estancamiento negociador persiste desde el incremento de incidentes armados reportados contra buques tanques durante el periodo estival. La falta de consensos definitivos mantiene paralizada la actividad comercial ordinaria y eleva las alarmas en el mercado petrolero mundial. Ante este panorama, el país mantendrá la estricta supervisión de toda vía marítima bajo su jurisdicción militar.
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